¿Nos hemos perdido de la Wille por entrar y encerrarnos en la Vorstellung? El Mundo es un Teatro, pero fuera del foro sigue actuando lo real sin que lo sepamos claramente. Aquélla actúa incluso en el interior de la escafandra. Preguntamos por la inquietud originaria. El ser no da señas de ser un bloque de granito. Explota, implota. Expandido, contraído. ¿Porqué la Voluntad de Schopenhauer no podría ser más bien un efecto perverso del velo de Maya? Si quiere algo, no parece compadecerse de ello su presunta ceguera. ¿Quiere ser por encima de todo? ¿Entonces porqué su historia es la historia de una desposesión y de un desprendimiento de sí? ¿Qué significa que “la Voluntad se objetiva”? ¿Existe antes de ser un objeto cualquiera, un rayo o una cucaracha o la bomba atómica? ¿Y dónde estaba antes? Lo primero viene a resultas de un larguísimo destilado. El origen es lo último. Primero, dice Schopenhauer, está la fuerza de gravitación. Enseguida, los cuerpos orgánicos. Como si la gravedad existiera antes o en ausencia de cuerpos. ¿Qué es un cuerpo? Algo sometido a tres coordenadas: espacio, tiempo, causalidad. Sólo que esas coordenadas son imaginarias. No hay representación que no remita a una voluntad una. ¿Para qué quiere la voluntad un espacio, un tiempo, el juego de la representación? No entendemos aun qué es lo que mueve a este principio que quiere todo sin querer nada, que quiere todo porque quiere (la) nada. Quiere objetivarse, quiere individualizarse. Quiere que esos objetos y esos individuos se destruyan entre sí. ¿Qué encontramos al hacer la suma total? Dolor. Siempre me ha quedado la duda: ¿quién tiene el poder y la altura de hacer esa suma total? ¿Borges? ¿Buda? ¿Cristo en la cruz? Si la Voluntad es ciega, ¿cómo ha podido dar lugar a la conciencia? Más parecería un invento, una ficción. Desde mi clara e insobornable conciencia, declaro que todo es oscuridad, locura y furor. El Sentido aparece al trasluz de esa furia: el querer se destruye a sí mismo en uno de sus engendros. El monstruo ha incubado un huevecillo de luz que le servirá de prismático. Somos un ojo brotado en la oscura piel de la bestia nebulosa. ¿Quiere con tanta fuerza que sólo quiere no querer más? Sin representación, la voluntad parece muy poca cosa. Por otra parte, sólo desde la representación la voluntad aparece en su nulidad. El inconsciente quiere el ser, quiere (es) lo real, pero la conciencia, nacida de él, será su más acérrima contrincante. La conciencia no es la máxima expresión de la voluntad, es el lugar en el que la traición podrá consumarse. La furia cede su sitio a la beatitud; la técnica, a la contemplación… de la nada. Sin embargo, una inversión tan cruda como esta conserva demasiado de aquello a lo que se opone. ¿Una moral quietista contra una moral activista? Tan nihilista la una como su antídoto. Pues si la Nada no precede al Ser (pues no hubo un juicio previo al ser o al no ser) tampoco podría sucederle. Se trata, con todo, de una posición anti-técnica. ¿La necesitamos? ¿Situarse en contra de la técnica no es ya someterse a su arbitrio, no se ha decidido de antemano quién llevará siempre las de ganar?
por fin di. lo busqué en Google y no lo hallaba, pero bueno, gracias al blog del Óscar lo hallé. Le mando un saludo muy grande y espero verlo pronto. Bueno, si nos llegamos ver en el centro de Zacatecas le invito unas chelas, espero y las acepte.
4 Comments:
que paso con reitia ya no sale?
¿Nos hemos perdido de la Wille por entrar y encerrarnos en la Vorstellung? El Mundo es un Teatro, pero fuera del foro sigue actuando lo real sin que lo sepamos claramente. Aquélla actúa incluso en el interior de la escafandra. Preguntamos por la inquietud originaria. El ser no da señas de ser un bloque de granito. Explota, implota. Expandido, contraído. ¿Porqué la Voluntad de Schopenhauer no podría ser más bien un efecto perverso del velo de Maya? Si quiere algo, no parece compadecerse de ello su presunta ceguera. ¿Quiere ser por encima de todo? ¿Entonces porqué su historia es la historia de una desposesión y de un desprendimiento de sí? ¿Qué significa que “la Voluntad se objetiva”? ¿Existe antes de ser un objeto cualquiera, un rayo o una cucaracha o la bomba atómica? ¿Y dónde estaba antes? Lo primero viene a resultas de un larguísimo destilado. El origen es lo último. Primero, dice Schopenhauer, está la fuerza de gravitación. Enseguida, los cuerpos orgánicos. Como si la gravedad existiera antes o en ausencia de cuerpos. ¿Qué es un cuerpo? Algo sometido a tres coordenadas: espacio, tiempo, causalidad. Sólo que esas coordenadas son imaginarias. No hay representación que no remita a una voluntad una. ¿Para qué quiere la voluntad un espacio, un tiempo, el juego de la representación? No entendemos aun qué es lo que mueve a este principio que quiere todo sin querer nada, que quiere todo porque quiere (la) nada. Quiere objetivarse, quiere individualizarse. Quiere que esos objetos y esos individuos se destruyan entre sí. ¿Qué encontramos al hacer la suma total? Dolor. Siempre me ha quedado la duda: ¿quién tiene el poder y la altura de hacer esa suma total? ¿Borges? ¿Buda? ¿Cristo en la cruz? Si la Voluntad es ciega, ¿cómo ha podido dar lugar a la conciencia? Más parecería un invento, una ficción. Desde mi clara e insobornable conciencia, declaro que todo es oscuridad, locura y furor. El Sentido aparece al trasluz de esa furia: el querer se destruye a sí mismo en uno de sus engendros. El monstruo ha incubado un huevecillo de luz que le servirá de prismático. Somos un ojo brotado en la oscura piel de la bestia nebulosa. ¿Quiere con tanta fuerza que sólo quiere no querer más? Sin representación, la voluntad parece muy poca cosa. Por otra parte, sólo desde la representación la voluntad aparece en su nulidad. El inconsciente quiere el ser, quiere (es) lo real, pero la conciencia, nacida de él, será su más acérrima contrincante. La conciencia no es la máxima expresión de la voluntad, es el lugar en el que la traición podrá consumarse. La furia cede su sitio a la beatitud; la técnica, a la contemplación… de la nada. Sin embargo, una inversión tan cruda como esta conserva demasiado de aquello a lo que se opone. ¿Una moral quietista contra una moral activista? Tan nihilista la una como su antídoto. Pues si la Nada no precede al Ser (pues no hubo un juicio previo al ser o al no ser) tampoco podría sucederle. Se trata, con todo, de una posición anti-técnica. ¿La necesitamos? ¿Situarse en contra de la técnica no es ya someterse a su arbitrio, no se ha decidido de antemano quién llevará siempre las de ganar?
por fin di. lo busqué en Google y no lo hallaba, pero bueno, gracias al blog del Óscar lo hallé. Le mando un saludo muy grande y espero verlo pronto. Bueno, si nos llegamos ver en el centro de Zacatecas le invito unas chelas, espero y las acepte.
un abrazo.
se puede bajar en algun sitio la revista o es solo para los que viven en méxico?
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